Adam Smith, el mayor exponente de la economía clásica

Mi primer artículo sobre economistas ilustres voy a dedicarlo a uno de los economistas más influyentes de la historia, Adam Smith. Es considerado como el padre de la economía moderna y uno de los máximos exponentes de la economía clásica.

AdamSmith

Adam Smith nació en 1723, en Kirkcaldy, una pequeña ciudad escocesa. A los catorce años ingresó en la universidad de Glasgow. Allí conoció a Francis Hutcheson, profesor de filosofía moral que ejerció una gran influencia sobre él. Varios años después se graduó y obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Oxford. Con veintitrés años finalizó sus estudios y volvió a su pueblo para comenzar a buscar trabajo. En 1748 ocupó un puesto como profesor de literatura en la Universidad de Edimburgo. Durante esta época cosechó una fuerte amistad con el filósofo David Hume. En 1751 se trasladó a la Universidad de Glasgow para ocupar la cátedra de Lógica y posteriormente la de Filosofía Moral. Allí entró a formar parte de un selecto grupo de intelectuales, científicos y destacados comerciantes, siendo muy importante el contacto con este grupo para la elaboración de sus tesis.

En 1759 Adam Smith publicó su primer libro, Teoría de los Sentimientos Morales, siendo considerada como su mejor obra, desde el punto de vista filosófico. Además de recibir la aprobación de David Hume, este libro, pionero en ética y filosofía moral, sirvió de base para la realización de la obra de Immanuel Kant.

En 1776 Smith publicó Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones, su obra más famosa y gracias a la cual es considerado como el padre de la Economía Política. En esta obra señala que es el propio interés el que dirige todos los comportamientos y la actividad humana. Se podría decir que, gracias al egoísmo de los particulares se logra el bienestar general. La empatía con el egoísmo del otro y el reconocimiento de sus necesidades es la mejor forma de satisfacer las propias necesidades. Sin embargo, Smith aclara que los seres humanos no solo miran por su propio beneficio, ya que la humanidad, la justicia, la generosidad y el espíritu público, son cualidades imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad.

Por otro lado, afirma que la riqueza de una nación no debe medirse por su oro sino por los bienes y servicios que están a disposición de su pueblo. Según Smith, para que una sociedad progrese es necesario que exista libertad económica. Una de sus aportaciones más importantes es la del reconocimiento de la división del trabajo, entendida como especialización de tareas, para la reducción de los costes de producción.

Resulta imprescindible dedicar algunas líneas a explicar el concepto de la “mano invisible”. Con este término Smith pretendía hacer referencia a la capacidad que tiene una economía de mercado para autorregularse, obteniéndose el máximo bienestar social a través de la búsqueda del propio interés. A pesar de ello reconocía que había necesidades que el sector privado no era capaz de cubrir, como la educación gratuita. En estos casos es necesario que actúe el Estado, con el fin de proveer servicios públicos necesarios.

El libro La riqueza de las Naciones es considerado por muchos como el punto de partida de la ciencia económica, de la escuela clásica de economía y del liberalismo económico.

Adam Smith murió el 17 de julio de 1790 a los 67 años de edad en Edimburgo, dejando un enorme legado en forma de obras filosóficas y económicas.