Características de la praxeología

Mises distingue dos tipos de conducta en los humanos. Por un lado tenemos la conducta inconsciente, caracterizada por reacciones involuntarias, las cuales deben considerarse como un dato más del mundo exterior. Por otro lado, la conducta consciente, que es aquélla que realizamos de manera voluntaria, movilizando los medios necesarios para alcanzar los fines que deseamos.


La psicología se encarga de estudiar la conducta inconsciente mientras que la praxeología es la encargada de analizar la conducta consciente, la cual constituye la acción humana en sí misma.

La praxeología se centra en el estudio de la acción del individuo, no del colectivo. Este hecho ha provocado que surjan múltiples críticas pero tiene una explicación totalmente lógica. El colectivo no actúa como un  ente. La acción siempre parte de una persona, aunque posteriormente se quiera atribuir al colectivo. La colectividad no tiene una existencia propia, está formada por las actuaciones de cada uno de los individuos que la integran. Por ejemplo, un estado o nación carece de una realidad propia, siendo necesario considerar la actuación de cada uno de sus miembros.

Por lo tanto, como destaca Mises, «la colectividad la integran concretas actuaciones individuales». Es por ello que debe utilizarse el individualismo metodológico para iniciar el estudio de la acción humana.

Es importante destacar que la praxeología no se dedica a estudiar los objetivos últimos de las personas, esto es, los fines. Se trata de una ciencia que analiza los medios que empleamos, estudiando si son correctos o no, dependiendo de los  fines que pretendemos conseguir. Cualquier fin se considera como dado, la praxeología no se va a encargar de enjuiciarlos, no va a emitir cualquier juicio de valor al respecto, ya que cada persona tendrá unos motivos para perseguirlos, los cuales son imposibles de saber por otra. Por lo tanto, podemos afirmar que dicha ciencia es subjetivista, al aceptar los juicios de valor de cada persona.

Otra característica de la praxeología es que se trata de una ciencia apriorística, es decir, no utiliza la experimentación, técnica empleada en otras ciencias como las naturales. La ciencia de la acción humana es «a priori», tal y como ocurre con las matemáticas o la lógica. Por lo tanto, utilizar el modelo de las ciencias naturales para analizar la acción humana solo puede conducir a obtener resultados erróneos.

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